Frente a los clichés de Hollywood, Colin from Accounts, la galardonada serie australiana creada y protagonizada por el matrimonio Harriet Dyer y Patrick Brammall, aportó una brisa de frescura irresistible.

Ambientada en Sídney, la historia arranca con un accidente delirante: Ashley (Dyer), estudiante de medicina, le enseña un pecho a Gordon (Brammall) mientras espera en un semáforo. La distracción provoca que Gordon atropelle a un perro callejero. Incapaces de sacrificarlo, estos dos desconocidos asumen una cuantiosa deuda veterinaria, adoptan al animal, le colocan un carrito ortopédico y lo bautizan como "Colin from Accounts".

La convivencia forzada saca a relucir la torpeza y las fricciones cotidianas entre la impulsividad juvenil de Ashley y las manías hipocondríacas de Gordon. Apoyada en la química real de sus creadores, la serie demuestra que el amor verdadero no surge de cuentos de hadas, sino de sobrellevar juntos el ridículo de la vida diaria.