Tras el desenlace de la primera temporada de Severance, donde Mark Scout gritó "¡Está viva!" antes de ser desconectado, la segunda temporada arranca bajo un asfixiante cerco corporativo.
Lumon Industries despliega los Protocolos Cold Harbor, sellando los pasillos con esclusas biométricas para impedir cualquier contacto interdepartamental. Al reincorporarse, Mark descubre que sus compañeros habituales han sido reemplazados por nuevos empleados en MDR, mientras Milchick ejerce una tiranía maquillada de amabilidad corporativa. Con su "outie" consciente de que su esposa Gemma sigue atrapada como la Sra. Casey, la lucha contra Lumon entra en su fase más peligrosa.