En la segunda temporada de Squid Game, el Front Man subvierte la cláusula democrática instaurando un sistema de votación OX obligatorio al concluir cada prueba mortal.
Tras sobrevivir a cada juego, los concursantes deben posicionarse en paneles iluminados con 'O' (continuar compitiendo por un bote multimillonario) o 'X' (detener el juego y repartir los fondos acumulados).
Esta regla polariza el dormitorio en dos facciones irreconciliables: quienes ven en la 'O' su única salida económica frente a quienes siguen a Gi-hun (Lee Jung-jae) en su desesperada defensa de la vida humana. Las votaciones desatan cacerías nocturnas para alterar las mayorías matemáticas, convirtiendo la democracia en un macabro espectáculo de autodestrucción.